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Comunicación no violenta

Tiempo de lectura: 7 minutos

Autor: Marshall Rosenberg

Sinopsis: Aprende a comunicarte de forma no violenta y deja atrás los juicios de valor con los que hemos crecido casi todos.

Debemos separar la observación y la evaluación. Cuando las mezclamos, la otra persona suele tener la impresión de que la estamos criticando, y por lo tanto opone resistencia a lo que le decimos.

«Comunicación no violenta», de Marshall Rosenberg

Resumen Comunicación no violenta

Resumen

¿Cómo sabes que no te comunicas de forma violenta? Cada una de las líneas de este libro enseña a dejar de lado los estallidos emocionales y la pasión desmedida al comunicarnos.

Se trata de una nueva forma de comunicarnos con los demás que te ayudará a reconciliarte con los demás y contigo mismo.

Da desde el corazón

Con la comunicación no violenta puedes dialogar con los demás libre de prejuicios y desde la responsabilidad. De este modo, evitarás criticar o culpar a otros cuando no hacen lo que crees que debían hacer.

Este tipo de comunicación ayuda a que te comuniques desde el corazón de forma sincera y con responsabilidad. Hablarás con compasión y asumirás tus propias necesidades.

La comunicación no violenta debe basarse en cuatros pasos:

  • Observación: aprende a comunicar desde la imparcialidad y la objetividad.
  • Sentimiento: identifica qué tipo de sentimiento te produce una situación o persona en particular.
  • Necesidades: aprende a transmitir y expresar tus necesidades en vínculo con el sentimiento que afloró en ti.
  • Petición: finalmente, descubre cómo proponer a la otra persona una idea o solicitud que beneficie a ambos.

Gracias a la comunicación no violenta, evitas herir a los demás y te haces responsable de tus necesidades. Con esto, alcanzas un nivel de comunicación más elevado.

¿Cómo se bloquea la compasión?

La compasión es algo natural en el ser humano. Aprendiendo a comunicarte de forma no violenta, esta podrá manifestarse. Sin embargo, por lo general la bloqueamos de diversos modos:

  • Juicios morales: consiste en criticar, cuestionar, culpar o insultar a otros por tus propias necesidades o infortunios.
  • Negación de la responsabilidad: solemos trasladar nuestra responsabilidad a factores externos o a otras personas, lo que nos lleva a culpar a otros y no responsabilizarnos de nuestras acciones.
  • Exigencias y castigo: viene de asumir que alguien es malvado de por sí o hace las cosas mal con el único objetivo de dañarte.

Cuando cualquiera de estas tres variables aparece, se bloquea la compasión y no puedes acceder a una comunicación no violenta. Los acuerdos son inviables y dificultas tu relación con la otra persona.

Observa sin evaluar

El primer paso para una comunicación no violenta es este.

Cuando observas sin intentar juzgar desde tu subjetividad, puedes dar una apreciación imparcial del suceso. Para hacerlo, es preciso que evites la generalización, exageración y culpabilidad de las personas. Un sencillo cambio en tu forma de expresar las ideas puede significar mucho.

Por ejemplo, en vez de decir “nunca haces lo que te pido” es mejor “cuando te pedí empezar una actividad, dijiste que no querías hacerlo”. Como vemos, conseguiste eliminar tanto la evaluación como la exageración.

Identifica y expresa los sentimientos

En el segundo paso a la comunicación no violenta, la identificación y expresión de tus sentimientos es fundamental. Cuando empieces a hacerlo, notarás que es más difícil de lo que parece, pues estamos más acostumbrados a identificar qué es lo que hacen mal los demás.

Aprende a conocer tus propios sentimientos para lograr establecer lazos empáticos con los demás. Para ello, el autor propone dividirlos en dos grandes grupos.

El primero de ellos da a entender que el error está en el otro. Frases como “me siento humillado” son las que debes evitar a toda cosa.

En cambio, el segundo grupo es más asertivo y se enfoca solo en ti. El autor sugiere que utilices expresiones como “me siento desanimado” para identificar tus sentimientos.

Sé responsable de tus sentimientos

Llegamos al tercer paso para una comunicación no violenta. Consiste en comprender que, cuando alguien se comunica contigo de forma agresiva, quien te hace sentir mal no es él, sino que solo es un estímulo generador de una reacción en cadena. Si quien se ofende o molesta eres tú, en realidad eres tú mismo la causa de tu malestar.

Para evitarlo, debes asumir la responsabilidad de tus sentimientos. De este modo, tendrás el poder de no reaccionar ante lo que te digan o hagan. Observa desde el prisma adecuado para tener cuatro opciones:

  • Echarte la culpa por lo que te dice el otro.
  • Echar la culpa al otro. Es decir, victimizarte.
  • Ser consciente de tus sentimientos y necesidades. Así, podrás transmitirlos al otro para obtener algo positivo de la conversación.
  • Ser consciente de los sentimientos y necesidades del otro. Después de todo, si actúa así es porque él mismo no sabe cómo expresar sus sentimientos. Con ello, sentirás compasión en lugar de enfado.

Como habrás notado, las dos últimas opciones permiten una comunicación no violenta. Por lo tanto, aprende a gestionar tus emociones y ser responsable de tus sentimientos.

Sé claro en lo que pides a los demás

El cuarto paso en una comunicación no violenta tiene que ver con la claridad en nuestro mensaje a los demás. Sé directo en lo que buscas o esperas del otro.

Por lo general, solo somos buenos hablando de lo que no queremos o lo que no nos gusta. Cambia dicho pensamiento negativo y asume tu posición en la solicitud que haces. Ojo, esto no quiere decir que exijas, pues así estarías siendo poco empático.

Recepción empática

Olvídate de escuchar con la mente. Para una comunicación no violenta, debes escuchar con el corazón (metafóricamente hablando).

Evita dar consejos o tranquilizar al otro, pues no servirá. Tampoco minimices sus problemas o sentimientos. Lo mejor que puedes hacer es parafrasear lo que tu interlocutor te acaba de decir.

La empatía es poderosa

Empatizar no solo evita formar relaciones tensas con los demás, sino que ayuda en diversos aspectos.

Gracias a la empatía, percibimos al mundo y al otro de una manera distinta. También hace que te sientas más seguro, pues manifestando tu vulnerabilidad dejas que toda la tensión acumulada se libere.

Entre otros beneficios, la empatía permite reanimar una conversación o un vínculo interpersonal, así como captar las necesidades del otro.

Conecta contigo a través de la compasión

Si bien tú puedes desarrollar la comunicación no violenta, nada te garantiza que los demás también lo hagan. Probablemente continúen agrediéndote verbalmente, así que lo único que puedes hacer es elegir cómo actuar.

Es importante que empatices contigo y seas autocompasivo. Identifica tus necesidades y satisfácelas desde la elección, no desde la obligación.

Expresión plena de la ira

Una comunicación no violenta no va en contra de la expresión de la ira. No se trata de reprimirla, sino de identificar qué necesidad la causa.

Recuerda que la ira se produce porque algún desencadenante va en contra de tus valores. Por ello, el autor propone cuatro pasos para expresar tu ira desde la comunicación no violenta.

  • Ante la ira, detente y respira profundamente.
  • Analiza tus pensamientos y juicios.
  • Pregúntate qué necesidad existe detrás de ellos.
  • Utiliza la comunicación no violenta para expresar dicha necesidad o sentimiento.

Con esto logras algo valioso: ser dueño de tus emociones. Además, te haces responsable de las mismas y evitas culpar a los demás.

La fuerza y su uso protector

Habrá situaciones en las que la fuerza será imprescindible. Sin embargo, esto no suele ocurrir, por lo que antes de insultar o agredir físicamente, aprende a expresar tus emociones y gestionar tus sentimientos. Con la comunicación no violenta podrás manejar tus estallidos emocionales.

Libérate y libera a los demás

Para liberarte, debes deshacerte de todo aquello que te impide expresar tus sentimientos y necesidades. No solo conseguirás empatizar mejor contigo mismo, sino que entenderás el mundo y al otro de un modo completamente nuevo.

Sé agradecido mediante la comunicación no violenta

Incluso cuando se trata de halagar, debes saber hacerlo. Así como emitimos juicios al agredir verbalmente, también lo hacemos al agradecer. Aunque se hace con un fin positivo, no deja de ser un juicio. Por ello, es mejor reemplazar el “eres brillante” por “tu orientación fue lo que necesitaba”.

Quién debería leer este libro

La comunicación no violenta es algo que debería trabajar todo el mundo. Por eso, te recomendamos este libro ampliamente. Ya sea que uses sus enseñanzas para dirigir mejor un grupo de trabajo, fortalecer vínculos familiares o simple aprendizaje, su contenido te será de gran utilidad. Tanto tú como tu entorno, saldréis beneficiados de la aplicación de esta metodología.

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